Entradas

¿¿

 > En lo alto de una columna, una estatua del Príncipe Feliz, cubierta de oro y piedras preciosas, miraba su ciudad. Un día, una golondrina se posó a descansar y la estatua le habló. El Príncipe le pidió que ayudara a los pobres de la ciudad, entregando sus joyas y su oro. Día tras día, la golondrina llevó piedras preciosas a los necesitados. La estatua quedó sin adornos, y la golondrina no emigró, muriendo de frío junto a su amigo. Los gobernantes, al ver que la estatua ya no era hermosa, la fundieron. Pero el corazón de plomo del Príncipe no se derritió, así que lo arrojaron al basurero junto al cuerpo de la golondrina. Dios vio todo y dijo: — Tráiganme las dos cosas más valiosas de la ciudad: el corazón del Príncipe y la golondrina. Y los llevó a vivir con Él eternamente Analice la siguiente lectura, para el efecto  : a) Inventese  un titulo , relacionado a la misma B) Utilice su creatividad , realizando a mano , una imagen basado en la lectura. C) Responda a las pr...

!?

 Había una vez una niña que no tenía nombre. Nadie le había puesto uno, y por eso todos la llamaban de cualquier forma: "¡Oye tú!", "niña", o simplemente no la llamaban. Ella caminaba por el mundo sintiéndose invisible. Veía cómo los demás niños tenían nombres que los hacían especiales: Valiente, Sabia, Alegre, Libre, y se preguntaba por qué ella no tenía uno. Un día, decidió salir a buscar su nombre. Recorrió montañas, cruzó ríos, habló con árboles y animales. A cada uno le preguntaba: — ¿Sabes cómo me llamo? Pero nadie sabía. Hasta que un anciano sabio le dijo: — Tu nombre no está afuera. Está en lo que haces, en lo que piensas, en lo que sientes. Solo tú puedes descubrirlo. La niña se detuvo, cerró los ojos y pensó en lo que más le gustaba hacer: cantar, ayudar a los demás, reír, imaginar historias, correr libre por los campos. Entonces, lo sintió: su nombre era Esperanza. Desde ese día, nadie más la llamó “¡oye tú!”. Ella caminaba con la cabeza en alto y decía c...

FRAGMENTO 'El diario de Ana Frank'

Imagen
          1 2 de junio de 1942 – Primer día del diario “Espero poder confiártelo todo como no he podido hacerlo con nadie, y espero que seas para mí un gran apoyo. Empiezo a escribirte con la idea de que, al igual que muchas otras personas, yo también pueda tener una amiga en quien confiar completamente. Y como no tengo a esa amiga cerca, quiero que tú lo seas para mí, mi querida Kitty. Nadie entenderá nada si no empiezo por contar algo de mí. Me llamo Ana Frank, tengo trece años, nací en Fráncfort del Meno, Alemania, el 12 de junio de 1929. Vivimos en Holanda desde 1933, mis padres llegaron aquí primero, y Margot y yo fuimos después con nuestra abuela. Me han regalado este diario por mi cumpleaños y quiero escribir en él cada día. Espero que esta aventura me ayude a aclarar mis pensamientos y a sobrellevar mejor todo lo que siento y no siempre puedo decir.”